miércoles, 13 de mayo de 2015

FAMILIA BUZONA


Pasó el día de la madre, y queríamos aprovechar la fecha para conversar con la madre de uno de los jugadores mas emblemáticos de nuestra institución. Una madre que en los últimos años ha estado en la cancha viendo a Sud América, mas veces que el mas valentonado hincha buzón. Siempre al lado de su hijo, a tal punto que ya no hincha por otro equipo que no sea Sud América. Hablamos de Isabel Revetria, la madre de Federico Gallego.

- Isabel, ¿Cuál es el primer recuerdo que tenes en la mente de Federico, desde que comenzó a jugar de niño hasta hoy?
- Lo primero que recuerdo de Federico, es que quería jugar al fútbol, desde mucho antes de tener la edad apropiada para ingresar a un equipo de fútbol infantil. Así fue que recién a los 5 años , tuvo la oportunidad de ser admitido en un equipo de AUFI, el más chico de todos, dado que debía tener 6 años, pero en ese entonces se admitían un par de niños de 5. Desde ese momento, Fede tomó con mucha responsabilidad esa actividad, no se perdía una práctica, pero un día supo explicarle al DT, qué él quería jugar al fútbol y en cambio, los hacían correr y subir y bajar montañas y les dejaba poco tiempo para "la pelota". Presencié esa charla con el técnico y sentí un poco de orgullo por el reclamo, a pesar de su corta edad. Pero la imagen que primero viene a mi mente, es el primer partido, en el que todos corrían como en racimo, atrás de la pelota. Tenían claro hacía donde llevarla: el arco, no importaban posiciones en la cancha, todos juntos llevando la pelota entre uno y otro,  para hacer el gol!

- ¿Cómo fue el apoyo que le dieron a nivel familiar para ayudarlo desde que comenzó a jugar?
Como familia, nos fuimos organizando para llevarlo a los entrenamientos, acompañarlo a todos los partidos. Cuando decidió cambiar de cuadro y eligió a Sud América, a nosotros se nos complicaba un poco, por las distancias y los horarios, pero era su elección, así que allá fuimos a la canchita de IASAFA, a preguntar si habría un lugar para él en la categoría 90. Y poco después, comenzaron las prácticas en el Cuartel pegado al Fossa, más lejos todavía, así que yo lo iba a buscar a la escuela para llegar en hora, se cambiaba en un taxi, se tomaba una merienda y llegábamos al Fossa, justo en hora. Y a pesar de todo ese esfuerzo y esas corridas, él se sentía feliz. Muchas tardes/noches estuve ahí, junto a otros padres y madres, cubiertos por la bruma que casi nos impedía verlos, hasta terminar la práctica. A los partidos, cuando se podía íbamos todos, la familia completa, acompañándolo en lo que tanto le importaba. 
A la vez que lo apoyamos en esto que era su sueño, su gusto y le significaba mucha dedicación, Federico tuvo que cumplir con otras obligaciones, o sea estudiar. Así que fue repartiendo sus tiempos, entrenar, jugar cada partido y estudiar. Y pudo culminar bachillerato y seguir algo a nivel terciario. El apoyo debía ser completo, crecer en todo sentido para avanzar en la carrera que él eligiera, eligió ser jugador profesional. 

- ¿Qué recuerdo tienen de aquellos domingos interminables de fútbol, jugando en las categorías formativas?
- Los fines de semana, teníamos partido, para él, era el premio al esfuerzo de toda la semana, para nosotros, ir a la cancha a verlo jugar, era un disfrute. Fuera donde fuera, canchitas lejanas de tierra y piedritas, pero alegres todos. Algunas veces, mi trabajo me impedía ir, pero siempre estuvo su padre y algunos de sus hermanos. Creo que nunca le tocó estar solo en un partido. De la misma forma que cuando participó en campeonatos amistosos en Córdoba o representando a la selección de AUFI en Paraguay, el padre o yo, hicimos lo posible por acompañarlo. Uno de los dos, estaría ahí. Para mi son momentos inolvidables, en los que los "jugadores niños" se hacían amigos y los adultos, teníamos la oportunidad de conocernos un poco  más. 
El partido del fin de semana se volvió una costumbre para la familia, tanto que si no sucedía, se extrañaba. Era lindo encontrarnos con otros padres, ambiente de compañerismo entre los chiquilines, compartir alegrías de goles a favor o la tristeza del partido perdido. Compartir un mate, ayudar en la cantina, charlas interminables  entre las madres, de todos los temas, incluido el fútbol. 

- ¿Qué sentiste cuando debutó en primera?
- Es difícil expresar ese sentimiento, yo sentía que era todo un desafío para él, también sabía que era un logro, alcanzaba lo que había soñado desde niño. Mis sensaciones se mezclaban entre la alegría porque estaba cumpliendo su sueño y el temor de cómo le iba a ir. Temor de madre a la frustración del hijo, sin duda pasaba por ahí. Y al fin sí, el orgullo por la confianza que puso en él el equipo técnico, en definitiva la institución, que le dio esa oportunidad, y lógicamente, el orgullo de de verlo jugar en primera, todavía chico, para mi ... 

- ¿Y cuando convirtió su primer gol?
- Y… el primer gol en primera se grita desde el fondo del alma, se vibra, me hizo saltar de verdad! Es una enorme alegría y la mente te lleva a aquel primer partido, el de los 5 años. Sin duda alguna, la emoción que se siente es grande y se grita con los brazos en alto. Y te dan muchas ganas de abrazarlo y festejarlo con él, adentro de la cancha.  

- ¿Cómo lo ves y apoyan desde la distancia?
- Lo veo bien, se adaptó rápido al nuevo equipo y sobre todo al nuevo país. Él es muy disciplinado y responsable y veo que conserva esas características. Ahora vive solo y lejos de la familia, así que sabemos que a veces extraña un poco. Estamos permanentemente en contacto gracias a la tecnología. Y entre los amigos, los hermanos y yo, nos repartimos para ir a visitarlo de modo que se sienta acompañado. 
No nos perdemos ningún partido, ya sea por la tele o por internet y después lo comentamos, las buenas y las mas o menos, tratamos de seguir haciendo lo mismo que cuando estaba en la IASA, pero por otros medios. 

- ¿Podes contarnos alguna anécdota de Federico en la IASA?
Si bien me vienen recuerdos de diferentes situaciones, me cuesta encontrar una anécdota específica. Seguramente él sí tendrá varias para contar. Recuerdo cuando jugó un partido con 6 puntos en un pie, porque no podía fallarle al cuadro, así que bien vendado, allí estuvo y en equipo, ganaron el partido. Recuerdo las veces que no decía que estaba con angina, hasta después de terminar un partido, pero tal vez lo más gracioso, fue el día que le dedicó el gol a su hermana embarazada, con el gesto de la espera de un bebé y por varios lugares le llegaron felicitaciones, creyendo que iba a ser padre ... en fin, tantas cosas lindas le han pasado.

- Te vimos  acompañar a la IASA en algún partido, mas allá que Federico no está jugando con nosotros. ¿Seguís la actualidad del club?

 - La verdad es que hubiera querido ir a más partidos de los que fui, porque me gusta ver al equipo en la cancha, me gusta encontrarme con la gente de la IASA y sobre todo ver al hincha del alambrado, como Killy,  por nombrar al más simbólico de los hinchas. Extraño eso de no poder estar en todos los partidos. Lo sigo sí, a través de la página en Facebook y del Twitter y en conversaciones con los hinchas y hasta veo Pasión de Tenfield, para disfrutar esos escasos minutos que le dedican a Sud América. Estoy deseando que se jueguen los partidos en Montevideo para no faltar. Es que nosotros somos hinchas de la IASA, con o sin Federico en la cancha. 

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